16 mar | Fiscal

¿Autónomo o empresa? ¿Cuál es la mejor opción?

Claves para Elegir la Mejor Opción según tu Proyecto

Son muchas las preguntas que surgen cuando la gente quiere emprender para empezar un nuevo negocio, y sin duda una de las más frecuentes es de qué forma empezar a trabajar, si como un profesional liberal con una actividad asociada, o a través de una estructura más compleja como es el caso de una sociedad.

 

 

Ventajas e inconvenientes de crear una empresa

 

En este otro artículo de nuestra página web explicamos cómo crear una empresa desde cero donde se explica todo el proceso más detalladamente, pero en términos generales tenemos que considerar un desembolso de unos 3.000€ de capital social, que servirán en su mayor parte para costear los trámites notariales, registrales y de gestoría para su constitución. Tener una empresa aporta imagen, una barrera fiscal y una cobertura ante posibles situaciones de insolvencia. En términos de imagen y siempre teniendo en cuenta del sector que estemos hablando, es mucho más atractivo contratar a empresas que a profesionales, ya que estas denotan un cierto nivel organizativo y una independencia de la gerencia, ya que una Sociedad es un ente a parte de su Administrador/a. El apartado fiscal es quizás el más interesante, sobre todo teniendo en cuenta las distintas fórmulas que una Sociedad ofrece para extraer su beneficio, ya sea a través de facturas, nóminas o dividendos, y la posibilidad de planificar a corto plazo la extracción de esos beneficios de la empresa. En términos generales si un autónomo/a obtiene más de 35.000€ netos por el desarrollo de su actividad, es importante empezar a considerar la constitución de una empresa. Finalmente la cobertura ante posibles situaciones de insolvencia viene dada por la limitación de responsabilidad resultante de interponer una Sociedad entre nosotros y nuestros proveedores, siendo los únicos que trascienden esta barrera Hacienda y Seguridad Social.

 

Como inconvenientes destacables, cabe señalar los costes de su propia constitución, así como los de disolución- También las obligaciones derivadas de su propia naturaleza, como la obligatoriedad de presentar Libros Oficiales de Contabilidad, Cuentas Anuales e Impuesto de Sociedades que comportan costes de gestoría y Registro adicionales y también la exclusión de las empresas de ciertos modelos de tributación como por ejemplo el recargo de equivalencia que pueden ser muy ventajosos en determinados sectores.

 

¿Autónomo o empresa? ¿Cuál es la mejor opción?

Ventajas e inconvenientes de trabajar como autónomo

 

A no ser que partamos de una situación previa de traspaso de un negocio en funcionamiento, o consideremos desembolsar un capital importante para la puesta en marcha de nuestro negocio, la opción del autónomo es la mejor para profesionales que desean empezar a desarrollar su actividad. Entre sus principales ventajas están sus prácticamente nulos costes de registro de alta y de tramitación de baja, acogerse a un sistema de cotización en la Seguridad Social más económico que el de los autónomos societarios, la posibilidad de tener una mejor fiscalidad durante los dos primeros años de actividad, la inexistencia de costes extraordinarios en su gestión a excepción de la obligatoriedad de presentar anualmente el Impuesto sobre la Renta y plenas capacidades para contratar personal o invertir pequeñas sumas de dinero en activos para su actividad.

 

En contraposición a esto, encontramos entre otros inconvenientes la dificultad para asociarse de una manera clara y transparente con otros autónomos en términos legales, la imposibilidad de ajustar a su voluntad la tributación a la que están sujetos siendo los tipos fijos de entre el 7% y el 20%, creando una falta de cobertura en las autoliquidaciones trimestrales de impuestos y la falta de protección ante deudas con terceros, siendo los autónomos responsables directos de las mismas en caso de situaciones de vulnerabilidad económica no solo de las deudas contraídas con las Administraciones Públicas, sino también con terceros.

 

¿Cuál es la mejor opción?

 

Dependiendo de cuál sea la actividad que queremos desarrollar y de cómo lo queremos hacer, debemos valorar por separado cuál de las dos es la mejor opción.

En caso por ejemplo de querer emprender en una actividad sin experiencia previa, fuentes de ingresos no definidas con claridad, incapacidad de poder hacer frente a grandes inversiones y contar con un periodo relativamente corto de tiempo para valorar si la actividad es rentable o no, es muy aconsejable darse de alta como autónomo.

 

Si por el contrario contamos disponemos de experiencia previa, sabemos que nuestro beneficio neto puede cruzar claramente el umbral de los 35.000€ y queremos además invertir un volumen considerable de capital, ya sea en activos o en la sustentación de nuestra actividad, en ese caso podría ser interesante valorar la opción de constituir una empresa para su desarrollo.

 

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